Pepe reprime, mata y le entrega el país al capital extranjero…
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¿Elecciones o lucha? ¿Cómo refundamos el país?
”Durante largos años la obra crítica de la oposición [burguesa] no es más que una válvula de seguridad para dar salida al descontento de las masas y una condición que garantiza la estabilidad del régimen social dominante” León Trostky
La lucha que el pueblo ha emprendido tras el Golpe de Estado, va mas allá de la restitución de un Presidente o la lucha por un derecho social. Es un claro mensaje, un sentimiento de imposibilidad de continuar soportando un sistema excluyente y opresor. Por ello las calles se convirtieron en la trinchera de lucha para millares de personas que anhelan refundar el país, para arrebatar el poder a la burguesía.
En particular la juventud puso lo mejor de sí misma en esta lucha, colocándose a la vanguardia de las movilizaciones y la solidaridad.
Pero pese al heroismo del pueblo y los jóvenes no pudimos botar el Régimen, no porque no tuviéramos la fuerza necesaria ni porque las condiciones no estuvieran dadas, como muchos dicen, sino por el hecho que la dirección no estuvo a la altura de la situación.
Desde las negociaciones de San José-Tegucigalpa que sólo sirvieron para desviar la atención, hasta lo que ocurrió en julio y en agosto de 2009, donde se perdió una favorable correlación de fuerzas, así como las oportunidades de impulsar la huelga general. Es inadmisible en nuestras filas y una clara muestra de indiferencia por el sacrificio de un pueblo que no se reflexione con la seriedad del asunto sobre estos hechos.
Y hoy lo que propone esta dirección es participar en las elecciones como única alternativa.
No debemos enfocarnos en las elecciones porque estas no nos van a favorecer por mas que diga Manuel Zelaya que Pepe garantiza elecciones transparentes; porque si perdemos nuestro tiempo pensando en las elecciones, perderemos la batalla en las calles que es donde tenemos que ganar.
Participar en elecciones —en las condiciones actuales— es ponernos del mismo lado de la burguesía y el imperialismo, es reconocer la validez de la Constitución que decimos estar rota desde el Golpe de Estado, y peor aun es reconocer como “legal” el gobierno de Pepe Lobo que surgió de la farsa electoral, Y se pone peor el asunto porque sería olvidarnos de nuestro quehacer fundamental que es luchar contra la opresión, explotación y represión de la burguesía, para refundar el país.
Lo que en este momento necesitamos no es discutir de que manera vamos a participar en las elecciones sino ver como logramos definir un PLAN DE LUCHA que conduzca a recuperar la correlación de fuerzas y esto no lo lograremos con campañas electorales sino con la lucha organizada en las calles, que es de donde nos quieren sacar.
Debemos centrar nuestros esfuerzos en derrotar a los golpistas, cuando hayamos hecho esto empecemos a planificar las elecciones: con qué programa y quiénes serán los diputados, alcaldes, gobernadores etc.
Pero hay que aclarar que aunque en este momento no miremos las elecciones como una alternativa no significa que la salida es enfrentarnos al ejército en una guerrilla. Sino más bien que hay que aplicar las estrategias que ya conocemos: las movilizaciones en las calles, los paros cívicos que vayan encaminados a preparar una huelga general para parar al país.
Así también fortalecer los sindicatos para que los burócratas no frenen las aspiraciones de lucha de los trabajadores, que recuperen la confianza en sus propias fuerzas. Y seguro que si esto ocurriera en el país, tumbaríamos el sistema actual.
Lo que NO debemos continuar haciendo es seguir con la actual pasividad, no solidarizándonos con la lucha de los diferentes sectores sociales, ni con los asesinatos de los campesinos del Aguan, Y DEFINITIVAMENTE JAMAS PODEMOS ESTAR ESPERANDO LAS BUENAS INTENCIONES de Pepe PARA RESPALDARLO como dice Manuel Zelaya, porque Pepe es el representante de un gobierno que ha asesinado, reprimido, y golpeado al pueblo hondureño en las calles, y ha dado el visto bueno a todas esas leyes que violentan nuestros derechos y que ponen al país en bandeja de plata para que sea saqueado por el capital extranjero. Seguir los consejos de Manuel Zelaya es CAVAR NUESTRA PROPIA TUMBA.











