Socialismo o Barbarie de Honduras

Tinta Roja 5

Huelga indefinida contra la “precarización laboral

18.jpgTrabajadores de las Contratas de Telefónica

23/04/2015

Telefónica es una gran empresa multinacional. Su monopolio del servicio telefónico en España cuando era empresa estatal le ha permitido, cuando después fue privatizada por los gobiernos del PSOE y el PP, estar en posición de privilegio para dominar el mercado de las telecomunicaciones e internet en España, Portugal y grandes áreas de América Latina. La plantilla de Telefónica en España era de cerca de 75.000 trabajadores en el momento de la Transición, hoy tras sucesivos despidos colectivos (ERE’s) pactados con CC.OO. y UGT, está en torno a los 25.000.

¿Cómo es posible que Telefónica domine un sector en constante expansiónconuna gran reducciónde su plantilla? Pues utilizando el sistema de las “empresas colaboradoras”,la subcontratación,  eloutsourcing. Telefónica establece con una serie de empresas menores un contrato mercantil por el que les da parcelas muy importantes del servicio telefónico como la reparación de averías, las líneas de baja frecuencia, el mantenimiento de los repartidores, etc. El personal de estas empresas contratadas no tiene ni los sueldos ni las condiciones de trabajo de los y las trabajadoras de Telefónica. Para empezar Telefónica tiene un Convenio Colectivo propio mientras que las empresas de contratas se rigen en su mayoría por el convenio del metal que fija salarios más bajos y peores condiciones de trabajo. Además el personal de las Contratas trabaja a destajo o con el sistema de puntos: cada tarea (avería o instalación o…) vale una determinada cantidad de puntos y el salario del trabajador depende de los puntos que acumule. Se cobra por producción, convirtiendo así en papel mojado la jornada laboral, los descansos reglamentarios, los festivos… Además el trabajador está obligado a alcanzar un mínimo de puntos, y si no los alcanza tiene una penalización que se acumula de mes en mes disminuyendo su salario.

Además las empresas de Contrata recortan periódicamente su plantilla fija, obligando a sus trabajadores a subcontratarse: convertirse en autónomos y “empresarios” a los que se da una determinada cantidad de faena a condición de que se paguen todo (vehículo, herramientas, gasolina, atención médica). Estos “autónomos dependientes” suelen tener a su vez trabajadores sin contrato o por horas que les permiten realizar el trabajo acumulado porque de lo contrario la empresa que les subcontrata deja de darles faena. De los sueldos de estos últimos de la cadena ya no hace falta ni hablar.

Al final de la cadena se encuentra un número cada vez mayor de autónomos a los que las propias contratas y subcontratas alquilan herramientas y vehículos y quienes, contratados por 2 o 4 horas diarias, se ven obligados a trabajar hasta 12 o 14 horas cada día todos los días de la semana para poder llegar a cobrar entre 700 o 900 euros netos“, afirmaba Teresa Rodríguez, secretaria de organización de AST (sindicato convocante de la huelga), a RTVE.es.

El contrato entre Telefónica y sus empresas colaboradoras, se revisa (licita) cada tres años, generalmente se rebaja el valor del punto, se aumentan las penalizaciones,… El detonante del actual conflicto fue precisamente que la multinacional Telefónica quiso bajar drásticamente el valor de los puntos, Y es por esto que el objetivo de la huelga es “echar abajo el contrato” que mantiene ahora Telefónica con las contratas y que éste sea sustituido por uno que mejore las condiciones de trabajo de los empleados porque como señalaban algunos trabajadores en los medios; “llevamos 15 años en los que con cada licitación han bajado los precios y precarizado las condiciones de trabajo”.

“La revolución de las escaleras”

“Aquí está la marea azul”.
“Somos malos, podemos ser peores.
Vamos a cortar las comunicaciones”.

 

Miles y miles de averías, pueblos incomunicados, redes colapsadas, call centers que estallan en quejas y cientos de piquetes de uniformes azules y escaleras cortando las calles. Son las consecuencias de la extraordinaria huelga indefinida que desde el 7 de abril están llevando adelante en todo el Estado más de 20.000 técnicos e instaladores de las contratas y subcontratas que trabajan para Telefónica contra el intento de la misma de cambiarles el contrato y bajarles el precio de su trabajo profundizando aún más la precarización a la que ya está sometida el sector. Una huelga que se impuso desde abajo, por fuera y muy a pesar de los entregadores corruptos de CCOO y UGT que por supuesto ni convocaron ni apoyan la huelga. La convocatoria estatal se sumó a la huelga iniciada en Madrid el 28 de marzo convocada por Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) a la que posteriormente CGT y Co.bas se sumaron.

Una lucha ejemplar que ya lleva más de quince días de movilizaciones, piquetes y acciones permanentes. Marchando a las principales radios, canales de TV y delegaciones de gobierno para hacerse escuchar, organizando las cajas de resistencia, estableciendo en los barrios distintos puntos de propaganda y agitación simulando ser centros de “Atención al Cliente” para explicar y difundir el conflicto a vecinos, trabajadores y estudiantes, bloqueando las entradas a las Centrales e identificando los vehículos de los esquiroles para impedir que trabajen pintándoles frases como “Esquirol sin vergüenza… y sin dignidad. Atte: Tus compis”, un sin fin de actividades que son la viva expresión de una huelga que refleja el nivel de hartazgo y combatividad de los trabajadores de las contratas y subcontratas que, escalera en mano, se plantaron y le dijeron basta al monstruo de Telefónica que cada día los explota más y más y que mientras tanto sigue beneficiándose con cifras millonarias.

Al día de hoy la huelga continúa. Y continúa, también a pesar del silencio cómplice de los Medios de Comunicación y de “todos” los Partidos que prefieren no hablar de ellos porque están en plena campaña electoral. Con la Patronal y  los sindicatos mayoritarios en contra, con la prensa, el gobierno y los partidos mirando para otro lado, la huelga sigue. El conflicto no figuró en la primera plana de los periódicos o los telediarios ni en ningún mitin electoral se denunció la situación de precariedad de los compañeros. Sin embargo la huelga y la lucha continúan. Y siguen en pie por varios motivos, antes que nada por la determinación, firmeza y combatividad de los compañeros, pero también se debe a la justeza de sus reclamos y a la solidaridad y el apoyo social que por esto mismo están recibiendo.

Esto se percibe y se hace carne cuando los coches y motos que se detienen ante los piquetes o los peatones que intentan sortearlos, adhieren y se solidarizan con los huelguistas o los mensajes que circulan en las redes sociales de varios clientes que dicen estar ya varios días sin servicio pero que comparten las razones de la lucha.

El pasado lunes 20 de abril fuimos parte de la jornada de movilizaciones y piquetes que la marea azul protagonizó en Barcelona durante todo el día y allí se repitió el escenario. Además de que era emocionante ver a los compañeros trepados en sus escaleras sostenidos por un mar azul gritando que Telefónica los esclavizaba y exigiendo mejoras en sus condiciones de trabajo, también nos emocionó ver a algunos trabajadores y las trabajadoras de la plantilla fija de Telefónica que pararon en solidaridad con sus compañeros externalizados y precarizados y se hicieron presentes en los piquetes y las marchas. Así nos contaba Assumpció, trabajadora técnica fija de Telefónica “como no voy a estar aquí presente solidarizándome con los compañeros de las contratas, si trabajo todos los días con ellos y  hasta nos vestimos igual. Como no me voy a solidarizar si trabajan 12 horas por 700 euros, sin vacaciones, mientras Telefónica se sigue llenando los bolsillos”. Un valioso ejemplo que hace efectiva y real la solidaridad de clase.

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