Socialismo o Barbarie de Honduras

Tinta Roja 5

La mara de JOH va tras los jóvenes

08.JPGEn los últimos meses el gobierno de Juan Orlando Hernández ha desatado una embestida contra la juventud en dos aspectos fundamentales de la vida de los jóvenes: la educación y el trabajo.

Por medio de su secuaz el ministro de Educación, Marlon Escoto, avanza en lo que podemos llamar “pedagogía carcelaria o cuartelaria” consistente en basar el proceso educativo en el encierro de los educandos durante más de 200 días y a doble jornada, en instalaciones educativos carentes de las mínimas condiciones materiales necesarias para el desarrollo del conocimiento, pero propicios para adaptar a los niños a las pésimas condiciones de vida que les espera en el futuro. Pretende reemplazar la relación alumno-docente por la del carcelero delator y el proceso socializador del niño que tenía la escuela pública por el del individualismo y la desconfianza basados en el temor a las maras infiltradas en las escuelas.

Con este modelo pretende graduar miles de jóvenes obedientes, individualistas y temerosos de Dios dispuestos a servir de carne de explotación de los capitalistas nacionales y extranjeros. Gracias a esta innovadora “pedagogía” garantiza que todos serán aprobados porque de lo contrario rodarán las cabezas de los docentes y los centros educativos no tendrán derecho a proyectos para reemplazar los techos rotos.

La reacción de los estudiantes no se hizo esperar y las protestas, marchas y plantones rompieron la quietud impuesta por el acuerdo de Cartagena, que fue respondida con el “uso desmedido de la fuerza” como se le llama ahora a la descarada represión de la policía militar. En medio de las protestas tres estudiantes fueron asesinados “por pandillas rivales” y el cuerpo sin vida de Soad Nicole, 14 años, apareció encostalado luego de haber exigido al Ministro solución a las demandas estudiantiles.

Por el momento el gobierno ha tenido que retroceder en su intención de extender la jornada de clases, pero se desquitó suspendiendo al director del Instituto Técnico Honduras, Nelson Cálix, como muestra de lo que le espera a los docentes si no delatan y expulsan a los estudiantes que luchan por sus derechos.

En la UNAH, doña Julieta no se queda atrás en la aplicación autoritaria del modelo neoliberal en la educación superior. Después de haber sancionado a los activistas estudiantiles que dirigieron las protestas del año pasado contra las reformas al reglamento académico (sanción que tuvo que dejar en suspenso); sigue adelante con su política del “más apto” para dejar fuera de la Universidad a los estudiantes de “bajo índice académico” mediante el mecanismo de limitarles la matrícula de asignaturas. Situación que golpea directamente a los estudiantes que trabajan o que con mucho esfuerzo llegan a la universidad después de haberse graduado en las aulas de Marlon Escoto.

En el terreno laboral los discursos sobre “emprendedores” que con “chamba viven mejor” están siendo reemplazados por el verdadero rostro del capitalismo. Así los jóvenes que entran a laborar en las maquilas, call center, comidas rápidas, comercio y servicios, docencia y en la empresa privada en general, descubren que en la mayoría de los casos sus salarios son más bajos que el mínimo tomando en cuenta las horas trabajadas; que no tienen derecho a vida familiar por los extendidos y abusivos horarios de trabajo, que los beneficios sociales son burlados y que además son responsables por los bienes materiales que las empresas están obligadas a proveer (desde un bombillo hasta el aire acondicionado).

En el caso de los jóvenes profesionales universitarios se les hace firmar contratos de prestación de servicios para burlar los beneficios a que tienen derecho por un contrato de trabajo. De tal manera que pese a existir una relación laboral de patrono-empleado se les trata como subcontratistas.

Frente a la toma de conciencia de la explotación de la que están siendo víctimas, y después de haber intentado en vano un reconocimiento de la patronal, los jóvenes están optando por la renuncia a sus trabajos como salida individual debido a la falta de organización sindical que enfrentan.

Tanto en su lucha por el derecho a la educación como por el de un trabajo digno, los jóvenes deben redoblar su rebeldía avanzando hacia la organización.

Tanto en secundaria como en la universidad es urgente la construcción de auténticas FEDERACIONES estudiantiles democráticas y para la lucha que superen el fragmentado y vanguardista accionar de los grupos político juveniles.

En los centros de trabajo el proceso de organización es mucho más lento, la desprotección es total, por lo que cualquier intento deberá necesariamente ser conspirativo, contando con el apoyo de los sectores organizados.

Nuestra Prensa

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