Socialismo o Barbarie de Honduras

Tinta Roja 5

DOCENCIA, neoliberalismo y Juan Orlando

05Con el presente artículo pretendemos que se abra la discusión sobre la posición docente ante la educación, su rol en el proceso educativo, su desarrollo en el salón de clases y el descalabro de la educación pública así como la estigmatización de ser docente y la precarización laboral.

“La destrucción de la educación pública, ha pegado un salto, gracias al régimen heredero del golpe de Estado del 2009… la burguesía hondureña –siguiendo los dictados del imperialismo a través del Banco Mundial-, ve la educación como una mercancía para obtener ganancias y no como un derecho de los hondureños y hondureñas”[1]. Tal como lo describe Marx y Engels, en el Manifiesto Comunista: “La burguesía despojó de su halo de santidad a todo lo que antes se tenía por venerable y digno de piadoso acontecimiento. Convirtió en sus servidores asalariados al médico, al jurista, al poeta, al sacerdote, al hombre de ciencia”. No es extraño que hoy día con el avance del neoliberalismo las profesiones no tengan ningún valor, para el gobierno, ya que solo somos números, cifras para presentar, más aun cuando hablamos de metas impuestas. Lo que antes se entendía por docente, la libertad de catedra, el poder traspasar las fronteras del aula a través de la realidad, el conocimiento científico, la enseñanza con contenido, son cosa del pasado. Así como el rol docente como parte fundamental en los procesos educativos y avance de la sociedad ante el conocimiento científico, hoy somos solamente es una pieza más para que el reloj siga funcionando.

El neoliberalismo en la profesión docente

¿Quién no ha pensado en que el papel del docente es transformar la realidad? Los docentes hemos sido llamados los “apóstoles de la educación”, los que debemos preocuparnos nada más por el bienestar de los alumnos, sin importar las horas de desvelo, la falta de pago y la inestabilidad laboral. Debemos recordar la lucha del magisterio por el Estatuto del docente, para garantizar estabilidad laboral, salarial, seguro social, profesionalización constante, jubilación justa, entre otros beneficios. “La penetración del principio del mercado –la regla de oferta y demanda, la competencia y la búsqueda de la eficiencia– deteriora la condición laboral y el bienestar docente; además, restringe su labor a sólo la enseñanza en el aula. El abrir del mercado docente descalifica la profesión y la hace reemplazable, rebajando la importancia de la pedagogía y la causa de la profesión docente”[2].

Paulo Freire sostiene que “la educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo”. Pero la realidad educativa nos muestra su crisis, nos remite a analizar las condiciones políticas imperantes y en particular las orientaciones neoliberales, las cuales son impuestas al país con el fin de insertarnos en la economía mundial y garantizar la recuperación económica a través de la modernización en todos los ámbitos. El sistema educativo no es visto más como una obligación del Estado con el pueblo, es ahora un servicio público por el cual se debe pagar, tal y como se hace con los demás servicios. “Se reduce el presupuesto educativo en todos los niveles, se reprime al docente… se fomenta la educación privada y por si fuera poco se subsidia a los mercaderes de la educación poniendo los escasos recursos públicos a su servicio[3]. A esto se le suma la presión al docente, por rendir con una serie de estadísticas que tanto el ministro de educación Marlon Escoto, como Juan Orlando Hernández, deben presentar para obtener mayores recursos.

Estamos en un momento del país que el gobierno “moderniza y eficienta” todas las instituciones del estado, las interviene, las descentraliza, las fundaciones y empresas privadas son las rectoras, las militariza, y en educación según él implementa la tecnología para relanzar el desarrollo de Honduras, pero al modernizar el sistema educativo piensan en volverlo productivo. Esto significa, reducción del presupuesto, recortes salariales o en su caso no aumentar, tal como ocurre ahora, que hace cinco años no hay aumento al magisterio, pago de los estudiantes por la educación, no hay apertura de nuevas plazas para docentes, y subestiman esta labor.

Al demandarse del sistema educativo eficacia y productividad, se le confieren funciones similares a las empresariales, por lo tanto, se espera que las instituciones de educación sean rentables, eficaces y productoras de ganancias, olvidando que la lógica y el tipo de producción es diferente[4]. Bajo el proyecto neoliberal se prioriza el individualismo, la utilidad y la productividad, por lo tanto, la oferta de servicios educativos se ha convertido en un negocio redondo donde nada importa que se enseña, si no los extras –el valor agregado– que ofrece cada empresa. Es por ello que vemos a estudiantes más interesados en cual o tal escuela o colegio, porque ofertan idiomas, religión, algún deporte inusual o porque en definitiva saben de los cambios que realiza el gobierno y que no es necesario cumplir ni esforzarse con los deberes escolares, si al final del año obtendrán su título educativo. En el proyecto gubernamental la prioridad es la competencia, el individualismo y el mercado a captar.

La docencia sin profesión

Si nos ponemos a pensar en las posibilidades que tiene el sistema educativo y sus profesionales, inicialmente tendremos que derribar el mito de considerar a la educación como la piedra angular a través de la cual es posible encontrar la solución a todos los problemas sociales. Una vez aclarado esto podemos ver realmente cual es nuestro papel, ante la educación, y nos encontramos que solo somos reproductores de las políticas del gobierno, del propio sistema neoliberal. Freire nos dice “la educación es el instrumento por excelencia tanto para la opresión como para la liberación”. Y como es la burguesía mediante sus instituciones las que gobierna, la educación es para ellos ese instrumento para oprimir. “La concepción neoliberal, decíamos, nos orienta a concebir las funciones de la educación en forma similar a las del sistema productivo: se le demanda eficiencia y eficacia, sin embargo, se olvida que el deterioro del salario y las condiciones de trabajo, obligó a muchos académicos a abandonar sus instituciones o a comprometerse laboralmente con otras... Ello afectó evidentemente la calidad de la docencia[5]. Como traducimos esto, muy sencillo es muy común ver a docentes con dos o cuatro turnos de trabajo, para alcanzar un salario que permita vivir debido al alto costo de la vida, la caída del lempira ante el dólar, la escasez de algunos granos básicos y los altos costos de vivienda, combustible, etc. En otras palabras un corre-corre constante de los profesores.

La juventud docente

En Honduras el sector privado, supera al sector educativo público como empleador. Ya que no hay reemplazo a los docentes jubilados, no hay nuevas plazas a pesar de que son necesarias. ¿Qué pasa con esta nueva juventud que nos enfrentamos al desafío de enseñar, bajo las nuevas circunstancias? Debemos tomar en cuenta que mucha de esta juventud trabajadora, no hemos vivido los logros que fue alcanzar el Estatuto del Docente, la estabilidad laboral y la libre agremiación.

Nos encontramos de frente con un sistema educativo desastroso, sin análisis, sin profundizar los temas verdaderamente importantes en educación, nada que se muestre un avance diferente a la dinámica actual. Hemos llegado a un sistema educativo, donde la apariencia y el agachar la cabeza son más importante que el contenido que se enseña, o que sea profesional o no, como nos suelen decir, cualquiera puede pararse frente a un aula y enseñar. Claro está que los lineamientos, del desarrollo de esta actividad, no son fáciles al menos no como se piensa, de solo pararse hablar y listo. A los jóvenes docentes, se nos educa en la universidad formadora de profesores orientada al sector público –desde luego hablamos de la Universidad Pedagógica–, a que la mejor educación es la privada, porque ahí si hay calidad, los docentes hacen su trabajo y no así la estatal porque en esta última los profesores hacen lo que quieren. Y muchas de sus políticas institucionales van orientadas a los convenios con escuelas privadas, justificando que el gobierno mucho gasta en educarnos. “Sin embargo, el descenso del gasto público por alumno se ha logrado principalmente por la baja del costo laboral, incluso descenso en el salario del profesor, empleo de profesores más jóvenes (que son más baratos) y empleo a jornada parcial”[6].

Los empleadores, nos dicen que por no tener experiencia docente, no pueden pagarnos el salario mínimo, luego cuando contamos con el título universitario y la experiencia sostienen que no pueden pagar lo que nos corresponde debido a la crisis económica del país, que es mejor poco sueldo que estar desempleado. En muchos de los centros educativos, sean estas escuelas o colegios, los docentes no sólo cumplimos una labor, son muchas las que se nos asignan, por el mismo salario y ni pensar en el pago de horas extras, ya que “los docentes no tenemos horas extras, nuestro deber es siempre estar dispuestos a ayudar”. Como podemos ver la juventud docente no conocemos los “privilegios” de ser docentes, muchos no los conoceremos, otros ni siquiera en teoría, ya que no saben que hay o hubo, mejor dicho, un estatuto que regulaba nuestro quehacer docente, como parte de la conquista unificada de los colegios magisteriales en la lucha por mejores condiciones laborales años tras.

051La dificultad de ser docente

La crisis educativa, el despedazamiento de nuestro trabajo, no solo afecta los bolsillos, afecta la condición de salud de los profesores, tanto la física como mental, el estado de ánimo. Existe muy poca investigación acerca de la condición laboral docente, sin embargo, existe una amplia literatura que demuestra, por una parte, la influencia de las condiciones de trabajo y la salud en el rendimiento laboral y, por otra, la existencia de procesos saludables o peligrosos en el trabajo que pueden beneficiar o afectar a los trabajadores en general. “Las condiciones de trabajo se entienden como “el amplio escenario donde convergen un conjunto de dimensiones sociales, personales y físicas en las cuales laboran los docentes”. Eso significa que entender la condición laboral (salarial, temporal, etc.) como un contrato basado en el marco legal, no es suficiente para percibir el panorama de la realidad en la cual el docente trabaja. Tampoco basta con la condición física de la infraestructura. Más bien, para alcanzarlo, hay que tomar en cuenta las condiciones sociales como interacciones humanas en entorno del trabajo, el clima organizacional, el problema social en la comunidad, etc.

Estos son algunos de los factores que afectan tanto el desempeño como la salud de los docentes: “Trabajo fuera de horario, que “invade el espacio doméstico”, afectando la vida familiar. Poco tiempo para el descanso en el horario laboral. La infraestructura física no es considerada como un espacio propio para el profesor y se observan problemas de seguridad. El entorno social donde se encuentra el colegio complica el trabajo docente. Los problemas institucionales (la falta de materiales, la falta de especialistas y la falta de apoyo de padres y apoderados) ponen un obstáculo en el trabajo más que los problemas que presentan los alumnos.

La violencia dentro del colegio. La relación entre colegas y la posibilidad de aplicar creatividad y ser autónomos en su trabajo siendo una fuente de satisfacción. La falta de valoración social del trabajo docente y el contenido de las relaciones con los superiores siendo una fuente de insatisfacción. Alto índice de cansancio emocional (el síndrome de Burnout[7]). Presencia de las enfermedades crónicas por, además de hábitos cotidianos y personales, exceso de jornada, trabajo de alta demanda y escaso control con bajo soporte social[8].

Es decir, el nivel de agotamiento emocional es excepcionalmente alto en la profesión docente. Para explicarlo, el estudio de Chávez (2008) alega cuatro factores. El primero es la “intensificación y estandarización del tiempo de trabajo docente”, especialmente el alto porcentaje de horas de trabajo lectivo (75% del horario total) siendo una fuente de esa intensificación del trabajo. El segundo es “abandono y culpabilización de los docentes”, establecido a través de los medios de comunicación y la evaluación docente. El siguiente punto, “deterioro de los ambientes de trabajo docente” es percibido por el docente, pero faltan estudios y requiere más investigación. El último es “identidad profesional en cuestionamiento” frente a la situación que pone amenaza a los “núcleos de identidad” como “representante del estado nacional” con “vocación apostolar”[9]. Como vemos los docentes, no tenemos un ritmo de vida fácil, mucho menos sencillo, cuando estamos en la mirilla de todos, esto no cambiara mientras no cambien las relaciones laborales, cosa que vemos difícil en este gobierno, peor aún si el presidente se queda solo cincuenta años más, para seguir haciendo lo que tiene que hacer.

Escoto, JOH y los docentes

Con la aprobación de las leyes: Ley Fundamental de Educación y sus veintidós reglamentos y la Ley de Incentivo a la Participación Publico Privado; el Estatuto Docente, principal conquista del gremio tras décadas de lucha, queda destruido y relegado a un quinto orden con la pérdida de beneficios para el magisterio.

El ingreso al sistema educativo, la estabilidad laboral, el salario y la jubilación quedan flexibilizados –al igual que lo ocurrido con los trabajadores del sector privado– sujetos a organismos (los llamados Consejos) en donde la empresa privada, las iglesias, los caudillos y activistas políticos, tendrán poder de decisión y ejercerán un sistema de “control” sobre el trabajo docente basado en incentivos y mecanismos de hostigamiento y persecución.

El gremio se debilita al pasar la Directiva Docente (personal administrativo) al régimen de Servicio Civil. Además, en la medida que se descentraliza la administración del sistema educativo, se fragmenta al gremio que se verá enfrentado a problemáticas departamentales e incluso municipales que generarán fuertes tendencias “autónomistas” (no será la misma problemática del Municipio de San Pedro Sula que la del municipio de Sulaco) debilitando la solidaridad y la fuerza necesaria para oponerse a las arbitrariedades de los círculos de poder[10].

Con todo este giro expuesto en el presente artículo, vemos que todos los cambios en educación y la profesión docente, son en contra de nosotros los trabajadores, y para los hijos de los trabajadores. El nuevo modelo por competencias, donde se atiende según las “necesidades particulares y las posibilidades de desarrollo”, solo refuerza las condiciones sociales existentes. Con esto podemos hablar de que existe una diferenciación en la adquisición de conocimientos según cada segmento de la población. La educación científica es reemplazada por la religiosa, las fundaciones y empresa privada tienen las puertas abiertas para utilizar la infraestructura y recursos educativos del gobierno.

Los docentes nos encontramos contra la espada y la pared, por un lado obligados a cumplir con un contenido, a llenar libros, a las evaluaciones por parte del ministro, quien dice que mejor maneja su hacienda con sus vacas y cerdos, en vez de dialogar con los maestros, su odio de clase se traduce a leyes perjudiciales a todo un pueblo, ahora los docentes no tenemos garantizado el trabajo, nuestro régimen se ha convertido en prestación de servicios, trabajo por hora, por módulos, la “prueba” laboral la han cambiado de hecho de dos meses a un año en algunas escuelas y colegios, y desde luego el sector público no se queda atrás, esto abarca a las universidades, los docentes ahí también tiene condiciones laborales pésimas. Y por otro lado, debemos ser en el salón de clases un gendarme que imponga autoridad, que no se escuche el ruido de un mosquito, donde los estudiantes no despeguen sus ojos del escritorio, no piensen, no analicen, no sepan nada de nada, pero que sepan hablar inglés y obedecer las instrucciones de su futuro patrón, y si de casualidad se salen de la norma, se les debe denunciar y aplicar sanciones, tal como las que aplica el gobierno con los docentes. Esto último lo hemos visto en las protestas de los Normalistas, represión, garrote y expulsión, tan grave la situación que cuatro estudiantes han sido asesinados.

Las condiciones para la lucha están dadas, hace falta una dirección que no negocie, que no se venda, que este junto a la base luchando y no la abandone por un puesto. Nuestra propuesta desde Socialismo o Barbarie, es la defensa de la educación pública, gratuita y laica, no como única tarea del magisterio si no, de los estudiantes, padres y el movimiento popular organizado, luchar por la derogación de las nefastas leyes, por la estabilidad laboral docente así como por aumento de salario, capacitación gratuita por parte del gobierno, apertura de plazas docentes, que el gobierno se responsabilice de suplir las necesidades de los centros educativos. Creemos que esfuerzos como los que se han hecho en Tegucigalpa, La Lima y San Pedro Sula, son un buen paso en reorganizar al magisterio nacional por la defensa de todo lo que nos han quitado, y que se deben seguir dando y reproducir en todo el país, sin esperar la convocatoria de los dirigentes. Un movimiento de docentes independiente es necesario para enfrentar las medidas neoliberales que estamos viviendo, sobre todo ahora que Juan Orlando pretende quedarse cincuenta años más en el poder.


[1]  Ver folleto de SoB “¡Por una educación pública, gratuita y laica!

[2]  digitalcollections.sit.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2352&context=isp_collection neoliberalismo y docentes

[3]  Ver folleto de SoB “¡Por una educación pública, gratuita y laica!

[4]  sinectica.iteso.mx/.../10_proyecto_neoliberal_educacion_y_docentes.pdf

[5]  Idem.

[6]  digitalcollections.sit.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2352&context=isp_collection neoliberalismo y docentes

[7]  El síndrome de Burnout también es llamado síndrome de desgaste profesional, síndrome de desgaste ocupacional (SDO), síndrome del trabajador desgastado, síndrome del trabajador consumido, síndrome de quemarse por el trabajo, síndrome de la cabeza quemada; en francés conocido como surmenage (estrés). En general los más vulnerables a padecer el síndrome son aquellos profesionales en los que se observa la existencia de interacciones humanas.

[8]  digitalcollections.sit.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=2352&context=isp_collection neoliberalismo y docentes

[9]  Campos et al., p. 38; Chávez (2008) p.80-82

[10]http://www.sobhonduras.org/index.php/revista-tinta-roja-1/68-tinta-roja-01/204-en-defensa-de-la-educacion-publica

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