Socialismo o Barbarie de Honduras

Tinta Roja 5

EDITORIAL: Por la organización de la juventud trabajadora

tr 05Nuevamente el Día Internacional de los Trabajadores nos convoca a las calles, siendo en los últimos años una de las pocas ocasiones en las que podemos expresar colectivamente nuestro repudio a las políticas del gobierno del régimen bonapartista neoliberal, que viene arrasando con todas las conquistas logradas en décadas de lucha. De la mano de las privatizaciones se destruye la educación, la salud y los servicios públicos; se precarizan las condiciones laborales llevando la explotación de los asalariados a niveles nunca antes vistos y se entregan ¡una vez más! nuestros recursos naturales y la soberanía nacional.

Confiado en su actual fortaleza, el gobierno impone su voluntad por sobre cualquier criterio mínimamente democrático, demostrando que un gobierno surgido de un golpe de estado NUNCA SERÁ DEMOCRÁTICO a menos que sea derrotado mediante la lucha en las calles. Su contenido es DICTATORIAL aunque su forma sea una poco convincente máscara democrática. La Policía Militar, los Tigres y todos los demás órganos represivos creados en los últimos años, la militarización del país, la criminalización de la protesta social, el autoritarismo en todos los niveles, son el verdadero pilar en el que se asienta el régimen.

Pero también, este Primero de Mayo, es la oportunidad de recolocar la clase obrera en el centro de la política nacional, reivindicando sus necesidades y luchas así como el rol protagónico que debe jugar contra el sistema capitalista parasitario y dependiente de nuestro país.

La burguesía consciente que su principal enemigo son los trabajadores, no sólo criminaliza sus luchas, destruye sus organizaciones y precariza sus condiciones de vida; también busca envenenar su mente mediante una gran campaña ideológica negando su condición de clase (hoy no existen los trabajadores existen “emprendedores”, “microempresarios”, “autónomos”, “profesionales”, “ciudadanos votantes”, etc.).

La juventud es el principal blanco. Desde la escuela y las universidades se busca domesticar a los futuros trabajadores inculcando el individualismo, la obediencia disfrazada de falsa responsabilidad y la resignación cristiana. Lamentablemente, desde las propias filas de los sectores populares, sociales y políticos progresistas se hacen eco de esta campaña de la mano de diversas corrientes ideológicas que han descubierto un capitalismo sin proletarios o que en el mejor de los casos pretenden sustituir a la clase obrera debido a su conciencia atrasada por voluntariosos militantes revolucionarios. Así se le niega a la juventud su identidad de clase.

Sin embargo, la lucha de clases sigue existiendo a pesar de ser negada. Y es en esa lucha de clases cotidiana, gris, sin protagonismos, donde la juventud que se ha incorporado al mercado laboral después del golpe de estado va haciendo su experiencia con el sistema capitalista hondureño. Empieza a ver con otros ojos a los políticos tradicionales y a los dirigentes populares. Y muy lentamente, sin memoria histórica, sin organización y con una gran confusión ideológica reflejo de su conciencia de clase atrasada, empieza a luchar: primero de manera individual, atomizada y luego mediante pequeñas conspiraciones contra la patronal.

Es en este punto donde surge la necesidad de un instrumento político de los trabajadores y trabajadoras que acompañe este proceso de aprendizaje en la lucha de clases cotidiana, contribuyendo a la reconstrucción de la memoria histórica de la clase obrera con todas las enseñanzas de más de doscientos años de lucha contra el capital.

Tinta Roja está a disposición de esta tarea central. Conjuntamente con la Juventud Socialista y la corriente política Socialismo o Barbarie, creemos firmemente que las actuales luchas (desde las publicitadas hasta las más humildes en los centros de trabajo) ponen a la orden del día el debate sobre la estrategia revolucionaria, el tipo de partido a construir, el balance de la última década de movilizaciones así como de la experiencia revolucionaria del siglo XX para sacar las lecciones hacia el futuro.

En este proceso no estamos solos, en Honduras y en todo el mundo surge la posibilidad de abrir un debate y una intervención política común entre corrientes provenientes de tradiciones diferentes. Tal es la experiencia que conjuntamente con la organización política Bandera Socialista, con la Unión Revolucionaria del Pueblo, el Partido Socialista Centroamericano y los Círculos Bolivarianos Morazanistas de Honduras impulsamos desde la Izquierda Revolucionaria con el objetivo de construir una alternativa revolucionaria de los y las trabajadoras independiente de la burguesía y alejada de todo vanguardismo y autoproclamación.

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