Socialismo o Barbarie de Honduras

Rosa Luxemburgo

RosaRosa Luxemburgo

En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear. La única ambición grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revolución que había de dejar el paso franco al socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional. (Klara Zetkin)

Síntesis biográfica: Wikipedia

Obras: Marxist Internet Archive


"El orden reina en Berlín"

A 90 años del asesinato de
Rosa Luxemburgo

(Tomado de Socialismo o Barbarie, periódico Nº 143, 22/01/09)

 

Este mes se cumple el 90 aniversario del asesinato de Rosa Luxemburgo en las sucias manos del gobierno de la socialdemocracia en el poder en Alemania en aquella época. Cuando recordamos a Rosa lo hacemos respecto de una compañera que fue una de las principales espadas de la tradición del marxismo revolucionario junto con Lenin y Trotsky.
Su ángulo de mira, en muchos aspectos, siempre tuvo el matíz de que las tareas que debieron encarar fueron muy distintas.
Es clásico a este respecto el tema del partido. Si en el caso de Lenin lo que estaba en juego era la organización de un movimiento socialista que estaba disperso a lo largo y ancho de toda Rusia, en el caso de Rosa el problema fue un aparato socialdemócrata conservador que agrupaba 1.000.000 de afiliados de manera directa y dirigía vía los sindicatos unos 4.000.000 de trabajadores afiliados a los mismos. De ahí que el énfasis "luxemburguiano" tenía que ver con la intervención más o menos "espontánea" de las masas que pudiera quebrar el "corsé" burocrático impuesto por este mismo aparato.
Sin embargo, esta compresión de las circunstancias diversas que debieron enfrentar estos grandes revolucionarios no puede dejar de balancear que la comprensión de las relaciones entre las masas, la vanguardia y el partido no tuvieran una mayor madurez en el caso de Lenin, y que la propio Rosa haya pecado de la debilidad de no haber organizado –hasta demasiado tarde– una fracción revolucionaria en el seno del partido reformista.
No importa: como dijera Trotsky y hacemos nuestro en este homenaje, la bandera del marxismo revolucionario (claro que incluyendo al propio Trotsky) "se puede escribir bajo las tres grandes L: Lenin, Luxemburgo y Liebeneck" (este último, gran agitador de masas y compañero revolucionario de Rosa en su militancia dentro del partido socialdemócrata; fue aprendido y asesinado junto con ella).
Presentamos entonces y a modo de homenaje el último texto escrito por Rosa el mismo día que fuera asesinada, el 14 de enero de 1919, por los esbirros socialdemócratas y que hace las veces de balance de la derrota del levantamiento revolucionario en enero de 1919 en Berlín.

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